Joaquín Alcalde Lomas (Las Calizas, Abanto, Bizkaia, 1957) se inicia en el mundo del arte de forma tardía y de la mano de Paco Labiano y Félix Losada, monitores de la Kultur Etxea de Barakaldo, allá por el año 1987. En el centro cultural de la localidad fabril se acerca a la técnica de la cerámica y comienza a crear sus primeras piezas elaboradas a partir de barro cocido y esmaltes.

En 1990 y después de acreditar una gran habilidad para la artesanía, el artista abre su propio estudio profesional que hoy en día mantiene en activo en la localidad vizcaína de Trapagaran. En esa época comienza a hacer sus primeras inversiones en la compra de herramienta que le permite desarrollar su trabajo de forma maestra y, por lo tanto, registrarse en el censo de artesanos de Bizkaia.

Su actividad profesional inicial se centra en obras surgidas a partir de la combinación del torno, el barro refractario y los esmaltes. Así, comienzan a brotar de sus manos las primeras vasijas, potes y otras piezas de cerámica que posteriormente comercializa en las diferentes ferias y mercados de artesanía que se celebran en Euskal Herria. Sin embargo, Joaquín Alcalde decide ir más allá en el mundo del barro y comienza a experimentar con el modelado, una técnica para la que rápidamente muestra grandes dotes.

El artista esculpe piezas de gran formato, de aproximadamente medio metro de alto, que después somete a una temperatura de 1.300 ºC. Los motivos escogidos son variopintos: bustos, alegorías al trabajo, dantzaris, arrantzales, mineros e incluso animales. Al mismo tiempo lleva a cabo murales que llegan a tener hasta cinco metros de base. Alcalde emplea en este tipo de obra materiales tan diversos como el ladrillo refractario o los azulejos esmaltados para los murales de interior y el cemento monocapa sobre parrilla de hierro para aquellos que se ubican en espacios exteriores.

En esta época de intensa producción y consolidación definitiva, el escultor minero desafía también al bronce, material con el recrea exitosamente bustos de reconocidos personajes como el del mítico futbolista Telmo Zarra, el sacerdote Lucio Beraza o el pintor Benedicto. Aún más, Joaquín Alcalde realiza anualmente tres piezas de bronce de quince kilogramos cada una de ellas con las que la Fundación Tonetti premia la labor humanitaria desarrollada por diferentes personas.
"Telmo Zarraonaindia"
Bronce
"Tonetti"
Bronce
"Lucio Beraza"
Refractario con esmalte
En la actualidad, el escultor continúa trabajando en el conocimiento de nuevos materiales para desarrollar sus obras. Es el caso de la piedra, el alabastro y la sillería, cuyo repujado los convierten en los elementos más indómitos con los que haya bregado el autor.
Las piezas salidas de su taller artesanal mezclan descaradamente talento y estética, por eso cada vez que Joaquín Alcalde realiza una exposición, de carácter individual o colectivo, atrae satisfactoriamente al espectador. Sus esculturas se han exhibido en las salas más importantes de Euskal Herria (Bilbao, Gasteiz, Baiona…) y siempre con una respuesta de público admirable, por eso entre los poseedores de sus piezas figuran nombres tan relevantes como Federico Mayor Zaragoza o el obispo de Chiapas, entre otros, que por decisión propia o de forma indirecta han escogido el arte de Joaquín Alcalde para que esté presente en sus vidas.